TE TOCA A TÍ
2 Samuel 9:1-9
Bondad de David hacia Mefi-boset Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? 2 Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. 3 El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. 4 Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar. 5 Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. 6 Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. 7 Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. 8 Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo? 9 Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.
En ese encuentro David le dijo a Mefiboset: “... has pasado momentos duros, has perdido a tu familia, te quitaron tus tierras, pero Mefiboset te tengo buenas noticias, llegó tu tiempo de favor”. Quizá al igual que Mefiboset, tú también has pasado por momentos difíciles, has sufrido la pérdida de un ser querido, has visto muchas oportunidades pasar delante de ti y sientes que la vida se te está yendo de las manos, pero Dios me ha enviado a decirte: “TE TOCA A TÍ”

Este es tu momento
En ese encuentro David le dijo a Mefiboset: “... has pasado momentos duros, has perdido a tu familia, te quitaron tus tierras, pero Mefiboset te tengo buenas noticias, llegó tu tiempo de favor”. Quizá al igual que Mefiboset, tú también has pasado por momentos difíciles, has sufrido la pérdida de un ser querido, has visto muchas oportunidades pasar delante de ti y sientes que la vida se te está yendo de las manos, pero Dios me ha enviado a decirte: “Ha llegado tu tiempo del favor” Mefiboset había vivido casi toda su vida en Lodebar. Lodebar significa en hebreo original: “Un lugar de desolación”. No era el mejor barrio o el mejor lugar para vivir en Israel, sino que era un lugar donde se podía respirar la pobreza, el fracaso, depresión y soledad.
Llegó tu tiempo de vivir una vida de paz, de alegría y de abundancia. Disfruta del banquete que tu Padre Celestial tiene para ti. El rey David nos está enseñando en este pasaje lo que nuestro Padre Celestial
quiere hacer en la vida de cada uno de sus hijos. ¿Qué significa... ha llegado tu hora de favor?
La primera cosa que David trajo a la mesa fue misericordia.
¿Ha quedado alguien vivo de la familia de Saúl? Si es así, quiero cumplir un voto, mostrándome misericordioso con él.” V3
Lo primero que Dios quiere hacer contigo en este tiempo es mostrarte su gracia y misericordia que son nuevas cada mañana. Podemos acercarnos confiadamente a la mesa del rey porque hace 2000 años en una cruz, Jesús ganó un lugar para nosotros en esa mesa.
Lo segundo que David trajo a la mesa es confianza.
David le dijo: No tengas miedo. Te he enviado a buscar porque quiero ayudarte, tal como se lo prometí a tu padre Jonatán. Te devolveré todas las tierras que pertenecieron a tu abuelo Saúl, y de aquí en adelante vivirás en mi palacio.”
Mefiboset había crecido toda su vida en una prisión del miedo: Su familia había sido asesinada brutalmente por los filisteos y su abuelo había sido Saúl, el enemigo del nuevo rey. Por ello, David quiso devolverle la confianza. El diablo siempre va querer atacar nuestra confianza en Dios. Él va querer que dudes y que pienses que ya no te ama, que te abandonó y nada va cambiar, que todo en tu vida va seguir igual o peor y muchas veces hemos estado esperando por una respuesta de Dios, sin embargo, pasa el tiempo y sentimos como que no nos escuchara o que está distante de nosotros, pero en este tiempo Dios te está diciendo a pesar de todo: “No temas, Yo estoy contigo”. Dios quiere devolverte la confianza en Él. Dios quiere devolverte la confianza en un futuro mejor.
El rey David trajo restitución a la mesa.
“Te devolveré todas las tierras que pertenecieron a tu abuelo Saúl.”
Hay muchas cosas que quizás el diablo te ha robado en los últimos años. Él te ha podido haber robado pureza, fe, esperanza, finanzas o familia, pero llega el tiempo de tu restitución. Cuando Dios nos restituye, lo que está haciendo es hacerle pagar al diablo lo que nos ha robado. Y cuando Dios le hace pagar al diablo, ¡Se lo hace pagar con intereses y multiplicado!
El Rey David trajo futuro y esperanza.
V.7 “y de aquí en adelante vivirás en mi palacio..”
David no le dijo... te invito esta noche a mi mesa. El rey no le dijo... te invito este fin de semana a mi mesa, le dijo de ahora en adelante comerás en mi mesa. Dios te está invitando a sentarte a su mesa todos los días de tu vida. Tu futuro no está en Lodebar, tu futuro está en su mesa. A partir de hoy, todos los días serán especiales porque llegó tu tiempo de favor. Por muchos años, Mefiboset vivió sin ninguna esperanza, pero cuando tuvo un encuentro con el rey, todo cambió y algo que se había ido de su vida, volvió... La esperanza.
El Rey David trajo abundancia y honra
v.9 “...He dado al nieto de tu amo todo lo que pertenecía a Saúl y a su familia..”
Mefiboset había vivido en escasez y necesidad, hasta que se encontró con un rey generoso que lo hizo vivir nuevamente en abundancia. v.10 David no solo bendijo con prosperidad y abundancia a Mefiboset, sino que también, lo honró. En un día, Mefiboset se levantó en Lodebar sin nada, pero ese mismo día se encontró rodeado de tierras, abundancia y siervos que trabajaban para él.

Fue adoptado como hijo del rey.
V.13 “pero Mefiboset, que era tullido de ambos pies, se fue a vivir al palacio real en Jerusalén, y siempre comía en la mesa del rey.”
Dios no solo te quiere como un invitado en su mesa, sino te quiere como su hijo en su mesa. Un invitado muchas veces debe tener cierto protocolo cuando se sienta en la mesa del Rey, pero un hijo se sirve lo que quiere, un hijo disfruta de toda la mesa, un hijo puede repetir todas las veces que quiere. Recuerda, lo importante no es cómo llegas a la mesa del Rey, ni lo no es qué traes a la mesa del Rey, lo importante y lo que cuenta es lo que hay en la mesa del Rey para ti. Cuanto tú te sientas en la mesa del Rey, hay un intercambio divino pues le das al Rey lo que tienes: tu debilidad, tus complejos, tus temores y Él te da a cambio Su gracia, Su confianza y Su bendición. Mefiboset llegó como un perro muerto, pero salió como un hijo del Rey. Cuando él se sentaba a la mesa, nadie veía su debilidad, su vergüenza ni su dolor. Y cuando te sientas a la mesa del Rey Jesús, toda tu debilidad... toda tu vergüenza... todo tu dolor se va porque te sientas en la mesa con Jesús. Es allí, en Su mesa donde tu debilidad se convierte en fortaleza. ¿Qué debemos hacer para sentarnos en la mesa? Hebreos 4:16 NBV “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono del Dios de amor, para encontrar allí misericordia y gracia en el momento en que las necesitemos. ”
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