LA VOZ DE MI AMADO QUE LLAMA
Es muy bello experimentar encuentros con nuestro Amado, poder dedicarle un salmo y que, de nuestro corazón, salga poesía para Dios.
Una gran mujer de Dios, Kathryn Kuhlman, luego de atravesar momentos difíciles en su vida, oró diciendo: “Señor, soy nada. Si quieres tomar la nada y con la nada hacer algo... aquí estoy”. Su entrega incondicional fue la clave para una vida poderosa en las manos de Dios.
Salmos 5:3
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
Cuando no sientas a Dios, no es Él quien se ha movido sino nosotros, nos alejamos por estar ocupados o somos tan bendecidos que nos olvidamos de dónde provienen todas nuestras bendiciones y, poco a poco, la voz de Dios que escuchábamos comienza a silenciarse. Este es un día para reavivar el amor entre Dios y nosotros.
“Este es un día para reavivar el amor entre Dios y nosotros.”
Cantares 5:1-2 NBV “El amado. Aquí estoy en mi huerto, amada mía, novia mía. Reúno la mirra con las especias mías y como mi panal con la miel. Bebo mi vino con mi leche. ¡Oh, amado y amada, coman y beban! ¡Sí, beban hasta saciarse! La amada. Cierta noche, mientras dormía, se me despertó en sueños el corazón. Oí la voz de mi amado; ¡llamaba a la puerta de mi recámara! «Ábreme, amada mía; amor mío, mi linda paloma», decía, «pues mi cabeza está empapada de rocío; la humedad de la noche corre por mi cabello».
Cada día tenemos una invitación a buscar de Dios, a amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas. Solo quien anhela tanto a Dios y a Su presencia, podría decir: “Estoy enfermo de amor”. Es algo que por más que tomo “unas cuantas dosis de Dios”, no me es suficiente pues quiero más y más.
No nos imaginamos el grado de deseo que tiene Dios por nosotros... ¡Cuánto también quisiera Dios que nosotros lo amemos con esa misma pasión, con ese mismo fuego!
Si tú ves a Dios, si tú te encuentras con Él dile que yo lo amo, dile que espero estar un momento a solas con Él, que nadie nunca me ha tratado como Él, nadie nunca me ha sanado como Él, nadie me enseñó a amar como lo amo a Él. Tú y yo somos el objeto de su amor, nosotros le amamos, pero Él nos amó primero porque se entregó por nosotros.
Siempre “amor” va de la mano con “entrega”. Si tú amas, no solo prometes, sino que te comprometes. Con Dios debe ser igual, nuestro amor se debe ver reflejado en acción, en compromiso, en entrega, en fidelidad.
La oración para el Amado se convierte en un mensaje de texto de buenos días.
La adoración para el Amado se convierte en una serenata.

Salmo 29:3 NBV “La voz del Señor resuena sobre el mar. El Dios de gloria retumba sobre el impetuoso mar.” La voz de Dios siempre está de acuerdo con su Palabra. Puede sonar como tu voz, pero es el Espíritu Santo hablando dentro de ti, como un silbo apacible, un mensaje enviado desde el cielo para ti. La voz de nuestro amado Dios puede convencernos de pecado, pero nunca nos va a condenar. La voz de Dios habló con Moisés a través de un fuego, también sobre las aguas, a mí me habla cuando estoy frente al mar y siento su inmensidad. Escuchar su voz nos transforma y nos da un brillo especial, nos hace caminar seguros.
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